Nadie te enseña esto antes de que llegue el primer resfrío
Anita de la Fuente, kinesióloga respiratoria infantil certificada, con 16 años de experiencia, acompaña a las familias también desde la educación: "Porque cuando sabes qué hacer, todo cambia". (Instagram: @anita_kine)
Como mamá, sé exactamente cómo se siente: es de noche, tu hijo lleva horas sin dormir bien, no puede alimentarse con tranquilidad y tú revisas su pecho una y otra vez preguntándote si respira bien.
Yo también lo viví. Y desde ahí, como mamá y kinesióloga respiratoria infantil, empecé a estudiar con más profundidad el aseo nasal y la evidencia detrás de algo tan simple que, bien hecho, puede cambiar cómo tu hijo respira, come y duerme.
Hoy quiero dejarte cuatro ideas concretas para enfrentar el primer resfrío con más calma.
1. Observa cómo respira
En cada muda, sube suavemente la ropa hasta las axilas. Mira si le cuesta respirar, si respira más rápido de lo normal o si se le hunden las costillas. La forma de respirar dice muchas veces más que el termómetro. Si algo te preocupa, consulta con tu pediatra.
2. Aprende a hacer el aseo nasal correctamente
No basta con hacerlo: importan la técnica, la frecuencia, el dispositivo y la edad de tu hijo. Mal realizado puede irritar; bien hecho, puede aliviar en minutos.
3. Prepara tu botiquín antes de que llegue el resfrío
Ten a mano lo que tu pediatra te haya indicado, un termómetro y un dispositivo de aseo nasal seguro. Tenerlo preparado da mucha tranquilidad cuando más lo necesitas.
4. Portea y ofrece pecho a libre demanda
La posición vertical ayuda a los niños con la nariz tapada a respirar mejor, y la lactancia es una gran aliada en esos días. No subestimes su importancia.
Saber esto cambia todo.


