Durante las primeras semanas de lactancia es común que el pezón se sienta sensible. Con algunos cuidados y un buen agarre, la mayoría de las molestias se pueden prevenir. Aquí te contamos cómo.

Por qué puede molestar

  • Un agarre superficial: cuando tu bebé toma solo el pezón y no parte de la areola, se genera roce.
  • Una posición poco cómoda para ti o para tu bebé.
  • Un uso inadecuado del sacaleches, con una copa del tamaño equivocado o demasiada fuerza.
  • La piel seca o el roce de ropa ajustada y de almohadillas húmedas.
  • Dificultades en la boca del bebé que hacen más difícil el agarre. Una asesora de lactancia puede evaluarlo.

Cómo cuidar tu pezón

  • Revisa el agarre: la boca de tu bebé debe cubrir el pezón y parte de la areola, con los labios hacia afuera. Si duele, retira con cuidado y vuelve a intentarlo.
  • Cambia de posición: prueba la de cuna, la de canasto o acostada, para encontrar la más cómoda.
  • Mantén la piel hidratada: puedes usar lanolina pura o aceites naturales.
  • Deja secar al aire: después de cada toma, una gotita de tu propia leche y unos minutos al aire pueden ayudar.
  • Cambia las almohadillas cuando se humedezcan, y elige sostenes que no aprieten.
  • Ajusta el sacaleches: la copa debe ser del tamaño adecuado, y la succión suave.

Cuándo pedir ayuda

Consulta con una asesora de lactancia, tu matrona o tu médica si:

  • El dolor continúa durante toda la toma, o dura más de unos días.
  • Notas heridas, sangrado o cambios en la piel del pezón.
  • Sientes zonas del pecho duras, calientes o enrojecidas.

Recuerda algo importante: amamantar no debería doler de forma persistente. Pedir ayuda a tiempo ayuda a que la lactancia sea más cómoda para ti y para tu bebé.

Puedes ver cremas y almohadillas en nuestra colección de Lactancia.

01 octubre 2026