Cuidado del pezón durante la lactancia: cómo prevenir molestias
Durante las primeras semanas de lactancia es común que el pezón se sienta sensible. Con algunos cuidados y un buen agarre, la mayoría de las molestias se pueden prevenir. Aquí te contamos cómo.
Por qué puede molestar
- Un agarre superficial: cuando tu bebé toma solo el pezón y no parte de la areola, se genera roce.
- Una posición poco cómoda para ti o para tu bebé.
- Un uso inadecuado del sacaleches, con una copa del tamaño equivocado o demasiada fuerza.
- La piel seca o el roce de ropa ajustada y de almohadillas húmedas.
- Dificultades en la boca del bebé que hacen más difícil el agarre. Una asesora de lactancia puede evaluarlo.
Cómo cuidar tu pezón
- Revisa el agarre: la boca de tu bebé debe cubrir el pezón y parte de la areola, con los labios hacia afuera. Si duele, retira con cuidado y vuelve a intentarlo.
- Cambia de posición: prueba la de cuna, la de canasto o acostada, para encontrar la más cómoda.
- Mantén la piel hidratada: puedes usar lanolina pura o aceites naturales.
- Deja secar al aire: después de cada toma, una gotita de tu propia leche y unos minutos al aire pueden ayudar.
- Cambia las almohadillas cuando se humedezcan, y elige sostenes que no aprieten.
- Ajusta el sacaleches: la copa debe ser del tamaño adecuado, y la succión suave.
Cuándo pedir ayuda
Consulta con una asesora de lactancia, tu matrona o tu médica si:
- El dolor continúa durante toda la toma, o dura más de unos días.
- Notas heridas, sangrado o cambios en la piel del pezón.
- Sientes zonas del pecho duras, calientes o enrojecidas.
Recuerda algo importante: amamantar no debería doler de forma persistente. Pedir ayuda a tiempo ayuda a que la lactancia sea más cómoda para ti y para tu bebé.
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