Cuidar la zona íntima no necesita rutinas complicadas, pero sí elegir bien los productos. Esta guía te cuenta en qué fijarte al elegir jabón, toallas femeninas y ropa interior, y desmiente algunas ideas comunes.

Jabón íntimo y jabón corporal

La zona íntima externa tiene una piel muy delicada, por lo que conviene un jabón pensado para ella. Un jabón íntimo suele tener estas características:

  • pH balanceado, parecido al natural de la zona (cercano a 4,5 a 5,5), mientras que muchos jabones corporales son más alcalinos.
  • Fórmula suave, con ingredientes menos agresivos.
  • Sin fragancias fuertes, que pueden irritar la piel.
  • Ingredientes calmantes, como manzanilla o aloe vera, en algunos casos.

Se encuentran en formato líquido, gel, espuma y naturales u orgánicos. Si estrenas uno, pruébalo primero con poca cantidad durante unos días. Si tu piel es sensible, busca fórmulas hipoalergénicas y probadas dermatológicamente. Recuerda también que la limpieza es solo externa: no es necesario usar jabón al interior.

Toallas femeninas

Durante el período, la toalla está en contacto directo con la piel, así que su composición importa. Algunas se fabrican con blanqueadores con cloro, fragancias o colorantes, que pueden resultar irritantes para algunas personas. Al comprar, fíjate en que:

  • No tengan perfumes ni colorantes.
  • Sean hipoalergénicas y probadas dermatológicamente.
  • Usen algodón orgánico u otros materiales transpirables.
  • Tengan menos plástico, que limita la transpiración.

Si buscas una alternativa más amable con la piel y con el medio ambiente, las toallas Motherna son de origen vegetal, libres de plástico y biodegradables. Las encuentras en la colección de Cuidado Íntimo.

Ropa interior

  • Tejido: el algodón 100 % es el más recomendado, porque absorbe la humedad y deja respirar la piel. El lino y el bambú también son buenas opciones. Los tejidos sintéticos retienen más calor y humedad, por lo que conviene reservarlos para ocasiones puntuales.
  • Cambio frecuente: cámbiala una o dos veces al día, sobre todo en días de calor o después de hacer ejercicio.
  • Lavado: usa jabones suaves, sin fragancia y sin suavizante, y seca al sol cuando puedas.
  • Prendas ajustadas: las muy ajustadas o sintéticas pueden generar roce y retener humedad. No hace falta eliminarlas, solo equilibrar su uso.

En resumen

Menos es más: productos suaves, sin perfume, tejidos que respiren y una rutina simple. Si tienes dudas o molestias persistentes, consulta con tu matrona o tu ginecóloga.

09 septiembre 2025