Copa menstrual: ventajas, cómo usarla y cómo elegir el tamaño
La copa menstrual es una alternativa reutilizable para la higiene durante el período. Es cómoda, económica y ayuda a reducir los residuos. Aquí te contamos qué es, cómo usarla y cómo elegir el tamaño.
¿Qué es una copa menstrual?
Es un pequeño recipiente en forma de campana, generalmente de silicona, que se inserta en la vagina para recoger el flujo menstrual. A diferencia de los tampones y las compresas, que lo absorben, la copa lo recoge, y puede usarse hasta 12 horas antes de vaciarla. Existen varios tamaños y formas.
¿Por qué es una opción sustentable?
Como es reutilizable y puede durar hasta 10 años con el cuidado adecuado, reduce de forma importante los residuos que generan las compresas y los tampones desechables cada mes. También ayuda a disminuir el consumo de recursos y las emisiones asociadas a su producción y transporte. Además, a largo plazo resulta más económica.
Cómo usarla
- Lávate las manos y lava la copa con agua tibia y un jabón suave, sin fragancia.
- Dóblala para insertarla con más facilidad. Los dobleces más comunes son en C, en U y "punch-down" (presionando un borde hacia el interior).
- Insértala en una posición cómoda, como sentada, en cuclillas o de pie con una pierna levantada. Relájate, y con la otra mano introduce la copa doblada apuntando hacia el coxis.
- Comprueba que se abra. Debe abrirse por completo para formar un sello. Puedes girarla un poco o pasar un dedo alrededor del borde. Si sientes molestia, ajusta su posición.
- Úsala hasta 12 horas. En los días de más flujo, quizás debas vaciarla con más frecuencia.
- Retírala lavándote antes las manos. Pellizca la base para romper el sello y tira con suavidad.
- Vacíala y límpiala. Enjuágala antes de volver a insertarla.
- Esterilízala al final de cada ciclo, hirviéndola en agua entre 5 y 10 minutos, sin que toque el fondo de la olla.
Al principio puede parecer difícil, pero con práctica y paciencia se vuelve simple.
¿Qué tamaño elegir?
Suele haber dos tamaños principales, pequeño y grande. El pequeño se recomienda a menudo para personas menores de 30 años que no han tenido partos vaginales, y el grande para mayores de 30 o que han tenido partos vaginales. También influyen la cantidad de flujo, la altura del cuello uterino y la fuerza del piso pélvico. Si no estás segura, consulta la guía de la marca o a tu ginecóloga.
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