Usar el moco cervical como herramienta de fertilidad

Los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual pueden tener un impacto de gran alcance sobre muchas cosas. Además de afectar tu estado de ánimo, tu apetito, tu piel y tu sueño, también impactan el entorno vaginal. Específicamente, la consistencia de tu moco cervical, el cual cambia dependiendo de la etapa del ciclo en que te encuentres. Si aprendes a reconocer estos cambios, verás que el moco cervical puede ser una herramienta útil de fertilidad. Sigue leyendo para saber cómo.

¿Cómo se relaciona el moco cervical con la fertilidad?

La consistencia y textura del moco cervical cambia para hacerse más receptiva a la esperma durante tus días fértiles. Ayuda a que la esperma sobreviva en el hostil entorno de la vagina y facilita que los espermatozoides naden hacia el útero.

A diferencia de la temperatura basal, que te dice que acabas de ovular y generalmente se retrasa un poco, el moco cervical puede funcionar como indicador de ovulación. El estrógeno liberado justo antes de la ovulación causa un aumento en la producción de moco, y el este se hace elástico y más fluido. Así que cuando tu flujo vaginal se vuelve transparente y elástico, estás cerca de tu ovulación y por lo tanto, en tu ventana fértil.

Después de la ovulación, la hormona progesterona causa que se espese el moco cervical ayudando así a cerrar el cuello uterino otra vez. 

A medida que tu ciclo progresa, igual lo hace la consistencia de tu moco cervical.

  • Menstruación: no podrás detectar moco cervical.
  • Fase folicular: entre tu período y la ovulación, el moco primero se vuelve cremoso y suave, luego húmedo y aguado.
  • Pre-ovulación: el moco se vuelve un poco más espeso y elástico pero permanece transparente, como clara de huevo cruda. Es entonces cuando estás más fértil.
  • Post-ovulación: el moco permanece seco a pegajoso hasta que la menstruación comienza otra vez.

 

¿Cómo examinar tu moco cervical?

Examinar tu moco cervical en casa es fácil una vez que sabes cómo hacerlo. Aquí te decimos cómo examinarlo tú misma en 4 sencillos pasos:

  1. Lávate las manos. Hasta podrías considerar cortarte las uñas para evitar arañarte.
  2. Encuentra una posición cómoda, por ejemplo sentada en el inodoro, en cuclillas, o de pie con una pierna sobre la bañera.
  3. Inserta un dedo en tu vagina. Si estás produciendo mucho moco, no tendrás que ir muy profundo, pero sería mejor cerca de tu cuello uterino.
  4. Retira tu dedo y observa la consistencia primero mirándolo, frotarlo entre tus dedos índice y pulgar, y luego separando tus dedos para ver qué tan elástico está. Recuerda que lo que buscas es moco transparente, húmedo y elástico.

 

Tips:

No examines tu moco cervical durante o después de tener relaciones. Los fluidos de la excitación sexual podrían hacerlo parecer que estás ovulando cuando no lo estás.

Tener un movimiento intestinal (defecación), también moverá algo de flujo hacia abajo, así que podría ser más fácil examinarlo después de tener un movimiento intestinal. Recuerda lavar tus manos primero.

Si no te sientes cómoda insertando tu dedo, puedes también prestar atención a cómo se siente a diario el flujo en tu ropa interior. 

Si padeces de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOPQ) tu flujo cervical puede ser un poco menos confiable. Puedes probar otros métodos de monitorear tu ovulación, como medir tu temperatura corporal basal, o usar pruebas de predicción de ovulación.

Asegúrate de mantenerte hidratada. A menudo, la gente no bebe suficiente agua y necesitarás estar hidratada para producir moco cervical.

 

Otros cambios cervicales a los que debes prestar atención

Dependiendo de la fase de tu ciclo menstrual, el cuello uterino cambia de otras maneras, algunas de las cuales también pueden ser indicadores útiles de cuándo estás por ovular.

Al acercarse la ovulación el cuello uterino está bastante alto y está más húmedo y más suave al tacto. Además el orificio cervical, que es la conexión al útero, se dilata un poco. Puede ser difícil de distinguir, pero algunas mujeres pueden sentir la diferencia.

Hay un excelente acrónimo para recordar cómo se siente un cuello uterino cuando estás ovulando. SAAH: Suave, Alto, Abierto y Húmedo. Es ahí cuando estás más fértil. Se siente similar a tus labios.

Después de la ovulación, el cuello uterino se vuelve más bajo, más seco y más firme y el orificio cervical estará cerrado. Esto puede pasar justo después de ovular o a los pocos días.

Durante el sangrado menstrual, la posición cervical estará baja y el cuello uterino estará firme al tacto, como la punta de tu nariz. El orificio cervical se abre ligeramente para permitir que la sangre menstrual fluya fuera del útero, pero se volverá a cerrar después que tu periodo termine.

 

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