Sexualidad sin hormonas, mi experiencia

Cuando alguien me pregunta qué anticonceptivo tomo, y yo respondo que ninguno, sus caras de sorpresa, desaprobación y/o curiosidad son demasiado notorias. Explico que con mi pareja solo utilizamos preservativo, y un poco a la defensiva agrego que nunca he tenido un susto de embarazo ni me he tomado la píldora del día después.

Cada vez más me encuentro con mujeres, hombres y parejas queriendo saber información de mi experiencia y método de protección, como si fuera demasiado especial encontrar un oído que no las juzga y me cuentan su pésima experiencia y ganas escondidas de dejar su método hormonal ya que odian no sangrar al menstruar, o sangran demasiado, o han subido mucho de peso, les duele la cabeza o les salieron manchas en el rostro, entre otras consecuencias que relacionan a su anticonceptivo hormonal.

En muchas ocasiones me siento como una “gurú natural”, que las incentiva a conversar con su médico y también con su pareja sobre otras opciones para prevenir el embarazo. Les digo que las mujeres somos fértiles cerca de 5 días al mes, y sus caras se iluminan con fe, pero a la vez desconfianza: ¿Por qué nadie me había dicho esto? Y con razón, dudan, ya que no entienden por qué desde que son adolescentes toman pastillas anticonceptivas hormonales, con todo lo que eso implica, y nadie les propuso cuidarse de otra manera. “Suena muy perfecto para ser real”…

Yo les explico que cada persona es diferente, que consulten con su médico, ya que yo tengo la suerte de tener un ciclo muy regular, lo que facilita la detección de mis días fértiles e infértiles. Pero también les explico que si toman anticonceptivos desde que tienen 16 años, ¿cómo saben si son regulares o no?

Cuando decidí tener relaciones sexuales por primera vez, comencé a tomar pastillas anticonceptivas. A los cuatro meses decidí dejarlas. Las odié: me salió una mancha en la zona del bigote, me dolía mucho la cabeza, me sentía extraña en cuanto a mi comportamiento y emociones, entre otros signos que guardaré para mí. Además, en general no me gusta tomar medicamentos y me pongo paranoica por los posibles efectos secundarios, por lo que tomaba la pastilla diariamente con mucha desconfianza.

Conversé con mi pareja, quien rápidamente entendió y me quitó la carga de la prevención del embarazo de encima. Empecé a medir mi temperatura diariamente y a registrar mis mediciones en una aplicación de celular. Así comencé a conocer mi ciclo, y después de unos meses solo sintiendo los cambios en mi cuerpo podía captar cuándo estaba ovulando o cuándo iba a comenzar a menstruar.

Además de familiarizarme con mi ciclo, mi cuerpo y mi menstruación, hay otra cosa que cambió en mi vida: la responsabilidad de prevenir el embarazo recae en ambos.

Podríamos usar preservativo solo en mis días fértiles, sin embargo, para no perder la costumbre ni tomar riesgos, lo usamos siempre que tenemos relaciones sexuales. Nunca he tenido un susto de embarazo ni se nos ha roto el preservativo. Llevo cerca de ocho años teniendo una vida sexual activa con la misma persona utilizando un método natural.

Cada caso y persona es distinto, y no creo que yo sepa más que un ginecólogo. Pero sí creo que es importante que las personas conozcan las diferentes opciones de métodos para prevenir el embarazo, y que la vida sexual no debería causar molestias a nadie.

 

Anónimo. 

 

 

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