Salud vaginal: ¿te preocupas lo suficiente?

Seguramente ya tienes una rutina de skin care y de deporte. Comes sano, te haces las uñas y utilizas los mejores productos para el pelo. Pero…¿cuidas tu zona genital? Aquí algunos tips y razones de por qué es fundamental hacerlo.

El área vaginal es demasiado importante para nosotras, pues tiene que ver con nuestra intimidad, sexualidad y maternidad. Sin embargo, pocas se preocupan de cuidarla y mantenerla sana. 

Hace tiempo que ya no es un tema tabú, por lo que no tienes excusas. Puedes consultar a tu ginecólogo acerca de prácticas para mantener tu vagina saludable, sea cual sea la etapa de la vida en la que estés. Esto ayudará a prevenir enfermedades, infecciones y deterioro futuro. 

Una vagina saludable

La vagina se extiende desde la vulva (parte externa) hasta el cuello del útero. Es un canal muscular cerrado, por el cual se produce la penetración sexual y se expulsa al bebé.

Un área sumamente importante para el ser humano es la sexualidad. Una vagina saludable puede incluso prevenir problemas de fertilidad y deseo sexual. Sí, lo que escuchas. Preocuparte de tu vagina puede ayudarte a alcanzar mayores orgasmos y a quedar embarazada con mayor facilidad.

Sin embargo, la salud de tu vagina no afecta solamente a tu vida sexual. Hay muchos problemas que pueden influir en otros aspectos de tu vida. 

Problemas comunes

La vagina es más sensible de lo que podríamos creer. Aspectos básicos y cotidianos pueden influir negativamente en ella:

  • Sexo inseguro: las relaciones sexuales sin protección pueden provocar enfermedades de transmisión sexual.
  • El uso de algunos antibióticos aumenta el riesgo de una infección vaginal por hongos.
  • Los anticonceptivos de barrera, como los preservativos, los diafragmas y el espermicida asociado, pueden provocar irritación vaginal.
  • Las duchas vaginales pueden causar irritación o empeorar una irritación existente.
  • Un parto vaginal puede reducir el tono muscular en la vagina.
  • La ansiedad y la depresión pueden contribuir a un nivel bajo de excitación y, como resultado, malestar o dolor durante las relaciones sexuales. 
  • Los cambios en los niveles hormonales pueden afectar el ambiente de la vagina.

Lo anterior y otros motivos pueden generar enfermedades vaginales y otros trastornos, como:

  • Vaginitis: infección e inflamación de la vagina causada por bacterias vaginales o un cambio en el equilibrio normal de los hongos. Esta incluye secreción vaginal, olor, picazón y dolor. 
  • Infecciones de transmisión sexual: la clamidia, gonorrea, verrugas genitales, sífilis y herpes genital pueden afectar la vagina.
  • Debilitamiento del piso pélvico: los ligamentos y tejidos de soporte débiles podrían generar un prolapso del útero, vejiga, recto… Esto podría provocar incontinencia urinaria.
  • Vaginismo: espasmos involuntarios de los músculos de la pared vaginal, lo que podría causar dolor durante la penetración.
  • Sequedad vaginal: con frecuencia ocurre después de la menopausia. Puede provocar dolor durante las relaciones sexuales.

Prácticas que pueden ayudar  

  • Usa preservativos y solicita a tu pareja sexual pruebas de enfermedad de transmisión sexual al día. 
  • Vacúnate contra el virus del papiloma humano (VPH) y de la hepatitis B.
  • Realiza ejercicios de Kegel, los que ayudan a tonificar los músculos del piso pélvico si sufres prolapso, pérdida de orina o debilidad del piso pélvico durante las relaciones sexuales.
  • Limita la cantidad de alcohol y tabaco, ya que puede afectar la función sexual e inhibir la excitación.
  • Acude al ginecólogo periódicamente. 
  • Lava la zona idealmente solo con agua, pero si quieres usar jabón, usa uno especial para la higiene íntima, así estarás cuidando el pH.
  • Cambia la ropa interior a diario y elige prendas principalmente de algodón. 

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