Preparar el cuerpo para el parto

Durante el embarazo el cuerpo se empieza a poner en forma para soportar el peso durante la gestación y prepararse para dar a luz, por lo que surgen una serie de cambios que alteran la postura corporal, la musculatura y articulaciones. Es por esto que el cuerpo necesita de tu ayuda para minimizar las consecuencias desagradables e incómodas que pueden generarse antes, durante y después del parto.

Las modificaciones del cuerpo de la mujer durante el embarazo no son solo visuales (se agranda la panza y los pechos), si no también internos: a partir del sexto mes el útero se comienza a encajar en la pelvis y se eleva el diafragma. Además la vejiga comienza a estar más oprimida. 

Estos cambios producen que cueste un poco más respirar y que aumenten las ganas constantes de orinar. Agregado a esto, pueden aparecer molestias en la zona lumbar (la típica “ciática del embarazo”) y el corazón comienza a acelerar su pulso para bombear sangre a la placenta.

Así como algunas mujeres empiezan a ingerir suplementos con ácido fólico o hierro, es importante también trabajar en la musculatura para ponerse en forma y prepararse para el parto. El cuerpo por sí solo se adaptará, pero ayudarlo puede generar que el nacimiento se lleve a cabo más fácil y sin contratiempos.

Consejos para antes del parto

  • Dieta alimenticia saludable: puede que tengas fuertes antojos de comida grasienta, azucarada o de carbohidratos salados, pero satisfacer cada antojo no es la mejor manera de aproximarse al parto. Una dieta basada en vegetales y proteína magra puede ayudar a disminuir el riesgo de complicaciones.

 

  • Ejercicios físicos: hay una serie de beneficios de mantener una vida activa durante el embarazo, como por ejemplo mejorar el ánimo, el metabolismo y tener un mejor sueño. La mayoría de las embarazadas se les permite seguir con una rutina de ejercicios durante la gestación, pero debes consultar con tu doctor. El yoga prenatal, caminata diaria o la natación pueden ayudarte con el dolor lumbar. 

Para la zona abdominal se recomienda realizar contracciones del transverso abdominal: “meter el ombligo”. Para el bebé es un masaje buenísimo, mientras que la mamá estará trabajando los músculos para prevenir la diástasis. Debes realizar ejercicios para preparar los músculos abdominales que eviten perjudicar tu salud y la del bebé (evita los abdominales convencionales).

Otra zona muy importante de ejercitar es el el suelo pelviano: área donde se carga todo el peso de los órganos intrapélvicos como la vejiga, el útero y el recto, además del peso del bebé. Fortalecer la zona pélvica ayuda a prevenir la aparición de disfunciones posparto como la incontinencia urinaria y fecal, los prolapsos, etc.Realizar ejercicios, además, ayuda a aumentar tu resistencia, lo que necesitarás para el momento del parto.

  • Salud mental: el estrés y la ansiedad también pueden perjudicar tu experiencia el día del parto y generar complicaciones. Es algo que debes observar y tener lo más bajo control posible. Hacer un plan de parto puede ayudar a aliviar tu nerviosismo y aclarar las dudas que te dan incertidumbre. Decide qué tipo de parto quieres tener, convérsalo con tu pareja y el equipo médico. Prepara tu bolso cuando se acerque la fecha de parto y así te sentirás aliviada mentalmente.

 

  • Si se acerca el parto… no te quedes quieta: cuando empieces a tener contracciones o sientas que el bebé viene en camino, no te acuestes pues la gravedad es tu mejor amigo. Mantente activa y todo terminará antes de lo que crees.

Para manejar el dolor cuando llegue el momento

Durante el trabajo de parto muchas mujeres pueden sentir dolor intenso debido a las contracciones de los músculos y la presión sobre el cuello uterino. A esto se le agrega la presión que ejerce el bebé sobre la vejiga y los intestinos, y el estiramiento del canal de parto y vagina.

Esto se puede manifestar como un cólico intenso y un malestar general. Puede variar de una mujer a otra, como el dolor menstrual: para algunas es un malestar constante, para otras son oleadas muy fuertes.

Hay dos técnicas muy comunes para manejar el dolor de parto (y que se practican durante el embarazo a través de clases con especialistas):

  • Técnica Lamaze: se basa en que el parto es un proceso natural y saludable, y que las mujeres deben abordarlo con confianza. Mediante técnicas de relajación, ejercicios de respiración y distracción del acompañante, se les enseña a intentar disminuir su percepción del dolor durante el trabajo de parto.
  • Método Bradley: se basa en un parto asistido por la pareja de la futura mamá. El objetivo principal es evitar el uso de medicamentos mientras no sea necesario. Se centra en la nutrición y ejercicios previos al parto, y en técnicas de relajación y respiración profunda durante éste. 

Algunas formas de manejar el dolor durante el trabajo de parto (aparte de los medicamentos) son:

  • Hipnosis
  • Yoga
  • Meditación
  • Caminar
  • Masajes
  • Cambio de posición
  • Baño de inmersión
  • Música relajante
  • Distracción (realizando una actividad como cantar)

El cuerpo posparto

Tanto si el parto ha sido vaginal o por cesárea, se recomienda una rutina de actividades físicas para trabajar especialmente la zona abdominal y el suelo pélvico a través de indicaciones por parte de especialistas. Es importante pues esta recuperación influirá en futuras gestaciones y evitará disfunciones que pueden derivar del parto.

Algunas de las consecuencias de un parto, especialmente uno con recuperación muscular poco meticulosa, pueden ser diástasis de los rectos abdominales, incontinencia urinaria o fecal, problemas digestivos, molestias de espalda, etc.

Después de unos días desde el nacimiento puedes realizar ejercicios de Kegel bajo supervisión. Estos están basados en la contracción voluntaria de la musculatura del suelo pélvico y pueden mejorar los músculos de la zona y la funcionalidad de los órganos.

Aparte de los ejercicios indicados por un especialista, se recomienda evitar realizar esfuerzos físicos que produzcan mucha presión abdominal, cargar peso y estar mucho de pie. Esto produce un sobreesfuerzo del periné, favoreciendo el descenso de los órganos.

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