El parto y sus distintas opciones

El nacimiento del bebé puede variar por distintos factores como la posición y estado del bebé, la salud de la madre, las recomendaciones del doctor, cómo se va dando la preparación, etc. Sin embargo, sí hay cosas que tendrás que decidir y que puedes planear con anticipación para que el momento de dar a luz sea como te lo imaginaste y concorde a tu estilo de maternidad.

El plan de parto

Sí, el parto es otra cosa más que tendrás que planear antes de que nazca tu bebé. No significa que va a salir todo tal cual como lo planees o pienses en tu cabeza, y eso es normal. Pero sí es importante que conozcas las distintas opciones de partos y veas cuál es la que más te podría acomodar, gustar o hacer sentido en cuanto a salud y/o crianza.

Es importante averiguar acerca de los hospitales y su área de maternidad, pues no todas tienen los mismos protocolos para atender a las mujeres que llegan con contracciones. Elaborar un plan de parto puede ayudarte a comunicar el protocolo por el cual quieres ser atendida y lo puedes llevar escrito para tenerlo a mano en cualquier minuto que lo necesites para dárselo a tu pareja o doctor.

Hay ciertos aspectos que debes considerar para elaborar tu plan de parto:

  • Dolor: ¿se quiere dar a luz sin medicamento para el dolor? ¿O quizás se quiere disminuir el dolor pero de la manera menos química y/o invasiva posible? Como sea, se debe elegir y averiguar si el hospital entrega estas opciones. 
  • Acompañante: debes decidir quién quieres que te acompañe durante el nacimiento. Es importante comunicarle a la persona elegida que se quiere que asista y que te ayude, y contarle más o menos qué idea de parto se tiene, para que también investigue y pueda asistirte de la mejor manera.
  • No quiero: hay ciertas prácticas que a veces se realizan y ni siquiera se le pregunta  a la madre. Estas pueden ser rasurar el vello púbico, poner un enema, una vía en el brazo, administrar oxitocina sintética para acelerar las contracciones, hacer o no una episiotomía, etc. Infórmate y comunica lo que quieres o no quieres en cuanto a acciones que se pueden evitar o que no son tan necesarias.
  • Post-parto: ¿quieres irte enseguida a la casa? ¿O que los primeros días  especialistas te ayuden lo más posible con tu bebé? ¿Quieres que te lo dejen por un tiempo después de nacer? Si no quieres que se lo lleven enseguida, avísale a tu doctor para que se respete tu tiempo de tranquilidad si es posible. En cuanto al cordón umbilical: ¿quieres que lo corte el padre o acompañante? Piénsalo  y comunícalo a los encargados.

A todo esto… ¿sabes cuándo darás a luz? Se supone que entre las 38 y 42 semanas el bebé podría nacer. Puedes calcular la fecha probable a través de esta fórmula:

Primer día del último período menstrual + 9 meses + 7 días =  fecha probable aproximada de parto.

Los signos comunes de que el bebé está por nacer son contracciones, dolor de espalda, calambres abdominales, pérdida de líquido o sangrado, entre otros. Si sientes algo parecido y estás cerca de tu fecha probable, dirígete a tu lugar de parto pues lo más probable es que pronto estarás con tu bebé en los brazos.

Los tres tipos de parto son el natural (vaginal sin asistencia/medicación), vaginal-normal y cesárea. El plan de parto debe ser planteado por la mamá con anterioridad, para conversar y ver las posibilidades junto a su equipo médico.

Parto vaginal-normal

El parto vaginal busca que el bebé salga de manera expedita por la vagina. Esto es posible ya que anatómicamente el cuerpo de la mujer se adapta para que esto suceda (dilatación, apertura de las caderas, entre otros cambios). Esto puede depender de varios factores como las contracciones presentes, la posición del bebé en el útero y su tamaño, por ejemplo.

Este parto requiere trabajo y participación activa de la mamá, en conjunto con un equipo médico, y cierto orden y pauta a seguir. Hay tres etapas dentro del trabajo de parto:

  • Dilatación del cuello uterino:

Gracias a las contracciones del músculo, que habitualmente suceden cada 20 minutos, el cuello uterino cambia de posición y se dilata. Es en este momento en que se elimina un tapón mucoso que indica el pronto inicio del trabajo de parto.

Si las contracciones aumentan la frecuencia a 5 minutos entre cada una, quiere decir que el cuello del útero se está modificando y se debería haber borrado el cuello uterino. Es aquí donde comienza la fase de dilatación: mayor intensidad y frecuencia de las contracciones. El cuello logra su punto de dilatación de 10 cm. Comienza el trabajo de parto y la cabeza del bebé puede pasar y descender por el canal, proceso que puede durar entre 6 y 12 horas aproximadamente.

Es en esta fase donde el equipo médico evalúa si administrar o no anestesia, en conjunto con la madre.

  • Etapa expulsiva:

A medida que van sucediendo las contracciones (cada 2 a 3 minutos), la madre debe aprovechar de pujar, para luego descansar. Este esfuerzo permitirá  que la cabeza del bebé logre llegar al canal vaginal y descienda por completo.

Cuando el cuello del útero se dilata totalmente, el bebé logra salir a la luz. Una vez que sale la cabeza, la mamá puede dejar de pujar y descansar.

  • Alumbramiento:

Luego se produce la expulsión de la placenta ya que, cuando el bebé logra salir, el útero continúa contrayéndose. Mientras esto sucede (aproximadamente 10 minutos), el médico está revisando al recién nacido para luego proceder a presentarlo a la madre para que se establezca el apego. Más adelante el bebé será trasladado a la unidad de control.

El equipo médico por mientras revisará la cavidad uterina para reducir el sangramiento posparto. 

Parto natural-menos intervenido

Muchos padres han decidido tener un parto menos invasivo o con menor intervención de medicamentos y procedimientos. No se trata solo de no administrar anestesia, sino de seguir los tiempos propios del parto y que se produzcan las fases de manera natural, sin personal médico activo (pero puede estar presente).

Si se decide tener un parto vaginal-natural en una clínica, existirá mediación médica que estará supervisando el proceso y podrá evitar o controlar cualquier complicación o dolor que tenga la madre. El padre o acompañante también puede tener una participación activa para asistir a la mujer en varios aspectos importantes. 

En general, los padres deben prepararse gradualmente para este parto poco intervenido, ya que la madre tendrá que mantener bajo control el dolor que se puede producir en el trabajo de parto. Cierto hábitos como una correcta alimentación y/o actividad física y específica podrán ser dictados por el ginecólogo con anterioridad.

Si se realiza en la clínica se puede elegir qué ambiente tener en la sala para que sea grato para los padres, cuánta gente quieren que los acompañe, y en qué posición se recibirá al hijo (ginecológica o agachada). Aunque se buscará que el nacimiento sea de la manera más natural, siempre se priorizará la seguridad.

Otra opción de parto natural es tenerlo en casa u otro lugar que no sea una clínica, sin anestesia ni médicos presentes. La premisa en la que se basa quienes deciden el parto natural sin asistencia médica es que el nacimiento es un proceso natural y el cuerpo tiene la capacidad de realizarlo de forma instintiva.

Puede ser en el agua, lo que ayuda a relajarte y reduce el riesgo de desgarros. Se dice también que es menos traumático para el bebé, lo que facilita el nacimiento. Pueden haber ciertas complicaciones como el riesgo de infección o que el bebé inhale agua, por lo que comúnmente se recomienda la presencia o cercanía de un profesional que pueda asistir en caso de urgencia.

Cesárea

Esta cirugía abdominal se realiza para extraer al bebé cuando el parto vaginal representa un riesgo para la mamá o bebé, o cuando se hace difícil y largo el trabajo de parto vaginal. En Chile, entre el 30 y 50% de los partos son vía cesárea.

La cesárea puede ser indicada un poco antes de iniciar el trabajo de parto o con semanas de anticipación, dependiendo d la razón por la que se recomiende la cirugía. Las causas más frecuentes son alteraciones de la presentación fetal en las semanas finales del embarazo, aumento del peso del bebé, placenta previa, embarazo múltiple o que la madre haya tenido dos o más cesáreas previas.

Otras veces es porque el trabajo de parto vaginal no va saliendo como se esperaba, ya sea porque la dilatación no avanza adecuadamente o los latidos del bebé están débiles y no toleran el esfuerzo, entre otras razones.

Un parto por cirugía abdominal tiene varias ventajas, como minimizar el dolor y contracciones, y planificar el nacimiento con una fecha exacta. Lo desventajoso es que la recuperación es más complicada ya que tiene riesgos como cualquier otra operación.

Fases de una cesárea:

  • Anestesia: el médico adormecerá parte de tu cuerpo para relajar la musculatura abdominal e impedir sentir dolor.
  • Cirugía: el médico realizará una incisión en la parte baja del abdomen para sacar al bebé. 
  • Post-cesárea: en comparación con el parto normal-vaginal, la mujer que tiene una cesárea deberá permanecer más días hospitalizada.

Cuando ya te hayan dado el alta y vuelvas a casa, te enviarán con algunas recomendaciones generales, como estar en reposo durante las primeras horas, alimentación liviana, restringir los ejercicios intensos por el primer mes, ir a los controles de evolución y retirar los puntos si así lo estima el especialista.

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