A todas nos ha pasado más de una vez que nuestros suegros se meten en la crianza de nuestros hijos/as, lo que muchas veces genera una disyuntiva entre seguir sus consejos, aunque no nos parezcan, o enfrentar a los padres de tu pareja con el riesgo de perjudicar la relación. Sin embargo, esto no tiene que ser así. Existen formas de poner límites y mantener una relación sana, ¿cómo? Sigue leyendo este artículo.
Puede ser muy frustrante ver cómo personas cercanas a la familia comentan sobre la educación de nuestros hijos/as, sobre todo cuando nos llevan la contraria. Pero es aún más difícil cuando esas críticas vienen de nuestros suegros, ya que muchas veces nos vemos incapacitadas de poder decir lo que realmente pensamos por miedo a dañar la relación o comenzar una pelea con la pareja.   Sin embargo, existen formas de poner límites de manera clara y asertiva sin que nos produzcan un problema, si no que por el contrario, pueden hasta mejorar nuestra comunicación con la familia de nuestra pareja.
  • Priorizar la familia que has creado: esto no se trata de elegir entre tu familia anterior y la que has formado, si no que tener claro que ahora tu núcleo familiar son tus hijos/as y tu pareja, y es decisión de ambos ver cómo la forman.
 
  • Poner límites de manera conjunta: un gran paso es establecer de antemano con la pareja qué límites se van a instaurar con los padres de cada uno. De esta manera se evitan problemas de comunicación y podemos dar un mensaje claro en conjunto.
 
  • Definir roles: expresa de forma clara qué rol quieres que cumplan los miembros de tu familia en relación con tus hijos/as. Si te parece bien que los abuelos/as ayuden en la crianza, no hay problema, pero si prefieres que solo sean un apoyo, debes establecerlo de forma clara.
 
  • Mensajes asertivos: si impones límites de forma ambigua, tendrás respuestas ambiguas. Se clara cuando hables con tus suegros respecto de la relación que quieres que tengan con tus niños/as, si es una conversación que te produce mucho estrés, dile a tu pareja que se encargue, seguramente será más fácil para él lidiar con sus papás.
No existe la regla de oro para generar una relación sana con la familia de tu pareja, pero un buen inicio es tener una comunicación abierta y constante para no mal interpretar situaciones que nos lleven a malos ratos. Los abuelos son, en la mayoría de los casos, nuestra mayor red de apoyo, no los alejes y deja que te ayuden, pero siempre en una manera que no sea intrusiva.