Los primeros 1.000 días en la vida de nuestro hijo o hija, que abarcan desde la concepción hasta los dos años, son un período de desarrollo fundamental que tiene un impacto duradero en la salud y el bienestar de nuestro bebé.
  En este tiempo ocurren cambios fundamentales que sentarán las bases del crecimiento y progreso cognitivo de nuestro hijo o hija, por consiguiente, es muy importante dedicarles el tiempo y la atención que necesitan para que estos cambios se produzcan de una manera correcta.

Procesos clave durante los primeros 1.000 días

 
  • Desarrollo cerebral: durante los primeros 1.000 días, el cerebro de nuestro bebé evoluciona a un ritmo vertiginoso. De hecho, cerca del 80% del desarrollo cerebral ocurre durante este tiempo. Los fundamentos de su salud física, emocional y cognitiva se establecen en estos dos años cruciales. Los bebés nacen con billones de neuronas, pero la conexión entre estas neuronas se forma principalmente durante estos primeros años. La estimulación y entornos adecuados durante este período son esenciales para un desarrollo óptimo del cerebro.
 
  • Nutrición: la nutrición adecuada en esta etapa es decisiva para el progreso físico y cognitivo de nuestro hijo o hija. La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y una dieta equilibrada posterior son fundamentales para garantizar un crecimiento saludable. Si la lactancia no resulta como planeamos, podemos ayudarnos con distintos productos que nos faciliten este proceso, como los saca leche, las bolsas de almacenamiento y cremas para el dolor y cicatrices de los pezones par el dolor y cicatrices.
 
  • Vínculo emocional: nuestro bebé necesita relaciones seguras para desarrollar una base sólida en cuanto a sus habilidades emocionales y sociales. El apego es fundamental para aumentar su confianza y seguridad emocional.
 
  • Prevención de enfermedades: una nutrición adecuada durante los primeros 1.000 días puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas en la vida adulta, como la diabetes y la obesidad.  
Estos primeros 1.000 días sentarán las bases para su futuro, por eso hay que tomarle el peso correspondiente para poder darle la oportunidad a nuestro bebé de que tenga un desarrollo saludable desde el comienzo.